Cuando se produce cualquier daño accidental del recubrimiento, las propiedades electroquímicas del zinc impiden que la zona desnuda actúe como un foco de corrosión. El zinc restaura los pequeños daños del recubrimiento, taponándolos con sus productos de corrosión, mientras que en los otros tipos de recubrimientos estos pequeños desperfectos provocan el fallo acelerado de los mismos por oxidación del acero base.
