Debido a la forma de obtención de los recubrimientos galvanizados, que consiste en la inmersión de las piezas a proteger en un baño de zinc fundido, la totalidad de la superficie de las mismas queda recubierta tanto interior como exteriormente. Igualmente ocurre con las rendijas estrechas, los rincones y las partes ocultas de las piezas, que no quedan bien protegidas por otros tipos de recubrimientos.
La protección de las esquinas es excelente en la galvanización en caliente, al igual que ocurre con todos los rincones y superficies ocultas de las construcciones complicadas, como en los cambiadores de calor, o las superficies interiores de las piezas huecas.