En cualquier proyecto hay dos maneras de considerar los costes. La más simple es considerar solamente el coste inicial.
Este es el criterio utilizado por los contratistas para calcular los costes de un proyecto y a ellos es el único que les interesa. La propiedad de la obra, sin embargo, debe de tener una perspectiva diferente. Ella debe de estar interesada en conocer el coste de la construcción a largo plazo y cuales serán los gastos de mantenimiento durante la vida en servicio de la misma.
Desde esta perspectiva, puede resultar que un coste inicial ligeramente superior puede rendir un coste significativamente menor a lo largo de la vida útil de la construcción.