Mediante la galvanización en caliente se pueden proteger de formar muy complicadas y tamaños muy diversos, desde tornillos y herrajes hasta cisternas, pilares y jácenas de grandes dimensiones.
La única limitación existente es el tamaño de los crisoles de galvanización. En muchos casos en que las piezas superan alguna de las dimensiones del crisol y es posible su inmersión en el mismo de una sola vez, frecuentemente pueden galvanizarse por doble inmersión o por inmersión parcial y rotación de la pieza sobre su eje.
Las construcciones metálicas de gran tamaño se galvanizan por elementos, que luego se ensamblan con tornillos o por soldadura.