La centrifugación elimina casi por completo la capa de zinc puro del recubrimiento (capa eta), razón por la cual la pieza centrifugada tiene recubrimientos galvanizados más delgados que las que no se centrifugan. Por este mismo motivo el aspecto de estas piezas no es plateado brillante, como el de la mayoría de los artículos galvanizados en discontinuo, sino que es gris más o menos oscuro.
Esta diferencia de aspecto es puramente estética y no afecta a la calidad de su protección frente a la corrosión. El aspecto de los recubrimientos de zinc depende principalmente de la composición del acero y del tipo de pieza y no puede ser modificado por el galvanizador. Las piezas pequeñas estampadas o estiradas en frío pueden presentar algunas veces una menor adherencia del recubrimiento.